El coronavirus llego a nuestro país, ya paralizó el deporte

El jueves pasado la OMS tomó la determinación de decretar el COVID-19 (más conocido como coronavirus) como pandemia. En línea con la OMS, el gobierno nacional optó por sacar el DNU (Decreto de Necesidad de Urgencia) en donde se dicta la emergencia sanitaria en relación a la aparición de casos de coronavirus en el país.

En relación a esta medida, el artículo 18 se refirió a los eventos masivos: “Podrá disponerse el cierre de museos, centros deportivos, salas de juegos, restaurantes, piscinas y demás lugares de acceso público; suspender espectáculos públicos y todo otro evento masivo; imponer distancias de seguridad y otras medidas necesarias para evitar aglomeraciones. A fin de implementar esta medida, deberán coordinarse las acciones necesarias con las autoridades jurisdiccionales correspondientes”.

Este fue el puntapié inicial de una catarata de cancelaciones y reprogramaciones de eventos deportivos. En algunos artículos anteriores ya habíamos comentado que en el mundo entero se estaban cancelando grandes eventos, hasta se puso en tela de juicio a los Juegos Olímpicos de Tokio.

El avance del virus COVID-19, hizo que en el dia de ayer se tomará la decisión de suspender hasta fin de marzo las clases en todos los niveles, el cierre de las fronteras, el cierre de los parques nacionales entre otras cuestiones.

CORONAVIRUS

Toda esta situación ha revolucionado el calendario deportivo, generando incertidumbre en los corredores, serios problemas a los organizadores y una situación  que esperemos, se logre resolver sin grandes consecuencias.

Intentaremos ponernos en la piel de los corredores y de los organizadores para dar nuestra postura sobre el tema.

Vamos a partir de la base de que es una situación indeseable tanto para los organizadores como para los atletas.

Por parte de los organizadores, en muchos casos, las fechas de los eventos están relacionados con los circuitos, el clima y la superposición con otros eventos. Por esta razón la cancelación o reprogramación de eventos es muy difícil. 

Hemos logrado hablar con algunos organizadores y se plantean que la reprogramación de los eventos es casi imposible sin afectar a otros organizadores, por lo tanto optan directamente por la cancelación del evento y pasar la inscripción para la edición del año siguiente. 

Esta situación sin duda alguna es compleja, ya que los gastos fijos de un año al otro varían, por lo tanto llevarla al año siguiente repercute indispensablemente en lo monetario. Del mismo modo lograr devolver el dinero de la inscripción es mas complejo, ya que la mayoría de los eventos se cancelaron a semanas de desarrollarse, por lo tanto se tenían todos los servicios pagados. 

Por parte de los atletas sin duda la situación no es mucho mejor, ya que al igual que los organizadores, los corredores tenían sus viajes planificados y sus inscripciones pagas. 

Ante esta situación deben aceptar la decisión de los organizadores, ya sea que reprogramen las fecha y si se les superpone con otro evento deberán elegir o que se les pase la inscripción al año siguiente.

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